martes, 22 de febrero de 2011


EL RESPETO

La bondad es el principio del tacto, y el respeto por los otros es la primera condición para saber vivir.

Henry F. Amiel (1821-1881) Escritor suizo.

En la vida cotidiana es frecuente escuchar “Por favor respéteme” y es curioso a la vez, ver que quien solicita respeto es el irrespetuoso.

Por qué no practicar lo que dice Henry F. Amiel, si queremos vivir en paz tratemos bondadosamente a los demás, pues ellos no tienen la culpa de nuestro afán, de las angustias por las que estamos pasando, del mal genio, de las exigencias en el trabajo, del dolor que nos está carcomiendo internamente, en fin muchas veces descargamos todas las emociones acumuladas en las personas más inocentes, que deben atendernos, desatando verdaderas tormentas, cuando podemos evitarlas.

Si los adultos nos dejamos llevar por los impulsos, respondiendo negativamente, con términos agresivos ¿qué podemos esperar de los niños y jóvenes que tienen nuestro modelo diariamente?

El respeto es aceptar y comprender tal y como son los demás, aceptar y comprender su forma de pensar auque no sea igual que la nuestra.

El respeto consiste en el reconocimiento de los intereses y sentimientos del otro en una relación. Aunque el término se usa comúnmente en el ámbito de las relaciones interpersonales, también aplica a las relaciones entre grupos de personas.

El respeto, debe ser una agradable forma de conducirse por la vida, pero aunque lo parezca, respetar a los demás es relativamente difícil. Los invito a tratar de cultivar en su corazón el respeto, poco a poco, aliméntelo con el ejercicio constante y verá lo bien que se sentirá consigo mismo, a veces tambaleará, y pensará que no lo logra, pero manténgase firme, y al final el cielo sabrá recompensar su esfuerzo, hay tanto en la palabra de respeto y en su ejercicio, que preferiría lo meditara usted mismo y saque sus propias conclusiones.

Los invito a controlar los términos agresivos, cuando se presentan al colegio, por desagradables que se presenten las cosas con palabras soeses, no se resuelve nada, en cambio con armonía todo puede discutirse y solucionarse, a la vez con el ejemplo de buen trato formará mejor a su hijo.


lunes, 21 de febrero de 2011

EL AFECTO EN EL SER HUMANO


La verdadera naturaleza del afecto consiste en la capacidad de cada individuo para realizar un esfuerzo o trabajo en beneficio de los demás. Proporcionamos afecto cuando realizamos un trabajo concreto en beneficio de la supervivencia de otra persona u otro ser vivo. Ejemplo el amor por los hijos, se manifiesta en educarlos con valores, hábitos , darles afecto, acompañarlos en las etapas de desarrollo, para que sean bien aceptados por la sociedad.

Existen muchísimas formas de proporcionar afecto ya que una persona puede realizar trabajos muy diversos que sean en beneficio de los demás. Pensando en los hijos consiste en exigirles pautas de comportamiento aceptadas, el respeto, la cortesia, el control de las emociones para que sean bien recibidos dondequiera que vayan, proyectarles un futuro con éxito y sana convivencia.

Al interrogarnos si el afecto es una necesidad, no tenemos ningún problema en responder que sí. Si tratamos de explicar el por qué, nos damos cuenta que tenemos grandes dificultades para tratar de ofrecer un razonamiento comprensible. Si todos reconocemos la importancia del afecto en nuestras vidas pero no tenemos ni idea de lo que es, ni del porqué de su importancia, lo que ocurre es que nuestra experiencia cotidiana nos enseña cuánto necesitamos del afecto de los demás, pero hasta la fecha, nadie ha sido capaz de descifrar la verdadera naturaleza del afecto y en consecuencia, comprender la razón de su necesidad.

Nos preguntamos ¿Si un niño podría sobrevivir solo, a pesar de tener suficiente oxigeno, agua y alimentos? no, necesitaría además una familia que le proporcione afecto.

¿Si un niño recibe todo lo necesario más una familia, podrá sobrevivir? Sin ninguna duda; ya que todos los peligros que amenazan su supervivencia estarán "bajo control". Un niño no sólo necesita protección sino adquirir una gran cantidad de habilidades y conocimientos para sobrevivir, de modo que en el futuro necesite menos la ayuda de su familia, de ahí que, si los recibe pueda sobrevivir con mayor probabilidad.

Entonces, si el niño puede sobrevivir recibiendo el cuidado de su familia, ¿Qué hay del afecto? Algunos dirán no sirve, si no proporciona cariño. Es decir que no es suficiente con proteger, cuidar, curar y enseñar, sino que, además hay que hacerlo con afecto. ¿Puede cualquiera alimentar, curar, proteger y enseñar a un niño sin afecto?

Para ello debemos plantearnos ¿Por qué vivimos en grupos, por qué formamos familias? es decir por qué siempre vivimos agrupados? porque somos una especie social.

Lo que caracteriza la vida de las especies sociales es pues, la continua ayuda entre los individuos que conforman los grupos. Ayuda para la crianza, para la higiene, para la defensa. Los individuos de una especie social no sólo tienen que cuidar de sí mismos sino, también de los demás miembros de su grupo. Sólo así logran sobrevivir.

Decimos pues, que el déficit afectivo (o falta de afecto suficiente para vivir) es necesariamente, causa de enfermedades de todo tipo. Para vivir hay que trabajar y esto significa resolver un gran número de problemas y presiones que acechan y ponen en peligro nuestra supervivencia. Nadie puede escapar a estas tareas.

Los humanos hemos evolucionado hacia formas de vida altamente sociales, implicando que cada individuo es incapaz por sí mismo, de resolver la mayoría de sus problemas de supervivencia. Nuestra vida depende nos guste o no, de la ayuda de nuestros congéneres, según sea la ayuda recibida, nuestra vida puede ser más corta o más larga, llena de penalidades y enfermedades o gozar de buena salud y desarrollo.


Este artículo pretende hacer reflexionar sobe el afecto que le damos a nuestros hijos, qué calidad de tiempo les brindamos, cuál es el verdadero acompañamiento de los papás (género masculino) quien psicológicamente aporta la confianza y seguridad en el niño, realmente hablamos con ellos sobre sus temores, alegrías, vivencias cotidianas? Los conocemos? sabemos cuál es su comida predilecta, el juguete de su preferencia, su mejor amigo o amiga?

Todo esto porque el 80% aproximadamente de los estudiantes, pertenece a padres separados, con algunos pequeños encuentros durante los fines de semana, son niños y niñas indisciplinados, con baja auto-estima, ansiosos, agresivos, irresponsables, no se adpatan a las normas escolares, porque de hecho ni el padre ni la mdre les exigen normas en el hogar, esto les ocasiona indisposición y malestar con los compañeros y docentes, bajo rendimiento académico, desconfianza, entre otros.

En consecuencia los invito a dialogar un poco más con los hijos (hijas) conocerlos y acompañarlos en su proceso de crecimiento, para que mejoren la autoestima, se sientan amados, tranquilos, tolerantes y dispuestos para conciliar en caso de conflicto, tratarlos con expresiones tales como: Tú eres my importante para mí, te quiero mucho, estoy orgulloso (sa) de tí, me encanta tu inteligencia, eres muy capaz; entre otras, abrazarlos ( las) acariciarlos (las), de ello depende la convivencia pacífica y la armonía tanto en el hogar como en el colegio y por ende el éxito.



TRASTORNOS DE LA ATENCIÓN

Algunos niños presentan trastornos en la atención que generalmente se acompañan de hiperactividad aunque esta no siempre se manifiesta.

Los niños con trastornos de la atención tienen problemas para controlar su comportamiento y su rendimiento escolar puede ser bajo, lo que representa un reto para sus padres, maestros y pediatras para ayudarlos.

¿Qué es el Trastorno de la atención con hiperactividad? El Trastorno de la atención con hiperactividad (TAH) es un problema vinculado al comportamiento, que caracteriza a los niños como impulsivos, muy activos o inquietos y con muy poca o nula capacidad para mantener la atención, se conoce también como niños con atención dispersa, su inteligencia en la mayoría de los casos es normal o superior al promedio, en muchas ocasiones se altera su aprendizaje.

Se ve con mayor frecuencia en los niños que en las niñas , ellos saben que su comportamiento es de un niño muy bullicioso y les es difícil controlarse, conducta que los padres deben entender para brindarles todo el apoyo y oportunidades para su desarrollo, especialmente llevándolos a la empresa de salud para que les realicen las terapias ocupacionales adecuadas.

En algunas ocasiones, pueden confundirse con la actitud manifiesta del niño para llamar la atención de los padres, sin embargo esta es temporal y generalmente se asocia a un cambio en la dinámica familiar; padres separados, demasiado autoritarios, o flexibles, también cuando los dejan solos por mucho tiempo.

Los niños con TAH tienen problemas para centrar la atención, son traviesos y generalmente muy activos, algunos no siguen instrucciones y son impulsivos pero no hiperactivos, todos los niños actúan alguna vez de esta manera, pero con TAH lo hacen la mayor parte del tiempo. Aún cuando pueden mostrar signos de TAH a una edad temprana, se identifica cuando empiezan a ir a la escuela, al enfrentarse con las estructuras y reglas de conducta institucionales. (Manual de Convivencia)

No existe un solo examen para diagnosticar TAH, se requiere una historia completa de la salud del niño, de su comportamiento en la casa y la escuela, información de los maestros y una valoración del médico muy cuidadosa.

En la siguiente lista se encuentran las principales manifestaciones de TAH; si observas varias de estas en tu hijo por seis meses o más, debes consultar al pediatra.

Niños de 3 a 5 Años de Edad

*Están constantemente en movimiento
*Es difícil que permanezcan sentados mientras comen
*Juegan por espacios breves de tiempo
*Pasan rápidamente de una actividad a otra
*Tienen dificultad para responder una sencilla orden
*Juegan en forma desordenada y más escandalosamente que otros niños
*No paran de hablar y constantemente interrumpen a los demás
*Tienen problemas para compartir y esperar
*Toman las cosas de los demás sin permiso
*Se "portan mal" frecuentemente
*Tienen problemas para conservar amigos
*Los maestros los etiquetan como "difíciles de manejar" o con "problemas de comportamiento.

Niños de 6 a 12 años

* Frecuentemente realizan actividades peligrosas sin considerar las consecuencias
*Son muy inquietos, se suben y bajan sin descanso en las sillas y constantemente se levantan en el salón de clases
*Se distraen con mucha facilidad y no terminan lo que se les encomienda.
*Tienen problemas para seguir instrucciones
*Juegan de una forma agresiva
*Hablan en el momento inapropiado y responden abruptamente a las preguntas que se les hacen
*Tienen dificultad para esperar su turno en juegos o en actividades de equipo.
*Son desorganizados y constantemente pierden las cosas, son "descuidados" tanto en la escuela como en la casa
*Tienen un desempeño inconsistente en la escuela
*Son socialmente inmaduros, con pocos amigos

El comportamiento de los niños con TAH puede crear tensión en los padres y la familia; sin tratamiento continuará afectando todos los ambientes; tú puedes ayudarlo estableciendo horarios diarios para levantarse, comer, bañarse, ir a la escuela y dormir, sé consistente con él; en lo posible evita enfrentarlo a situaciones que pueda sobreestimularlo. Los niños con TAH principalmente llaman la atención de sus padres cuando hacen algo mal, es importante recompensarlos con palabras amables, abrazos y regalos ocasionales ante un comportamiento positivo, esta clase de reforzamiento y el amor de sus padres, familia y amigos ayudará a tu hijo a sentirse bien consigo mismo.

Nunca son recomendables los castigos físicos, como nalgadas, bofetadas o golpes, en lugar de esto es más efectivo usar técnicas de disciplina, dale tiempo al niño para que se tranquilice, habla con él acerca de su comportamiento y asegúrate que entienda las consecuencias del mismo.

* Terapia de juego dirigido. Puede ayudar a tu hijo cuando manifiesta miedo o ansiedad.

* Ejercicios físicos especiales, un deporte. Generalmente tratan de mejorar la coordinación e incrementan la habilidad de controlar actividades que puedan sobreestimularlos, son efectivos en la medida que los padres les presten atención e incrementen así su autoestima.

* Dietas especiales. Se basa en la idea de que ciertos alimentos aceleran el trastorno, tales como: dulces, chocolate, café embutidos, se pueden reemplazar por avena, cereales, frutas frescas. Existen evidencias científicas que estas dietas funcionan; son saludables y no hacen daño.

Los medicamentos formulados por los especialistas, mejoran su atención son muy útiles en su tratamiento; llegan a ser más quietos y más atentos. El medicamento solo se usa bajo la vigilancia del pediatra, neurólogo y psiquiatra.

¿Cómo ayudar a los niños con TAH en la escuela?
Trabaja constantemente con los maestros para ayudar a tu hijo, siguiendo las instrucciones y acudiendo al colegio cada vez que te citen, acompáñalos en la realización de tareas, dialoga frecuentemente sobre lo que les ocurre, hasles sentir que él (ella) es muy importante para tí.

Si los padres de familia están separados el problema se agrava, puesto que el tiempo que les dedican es muy escaso, si tu hijo pasa el fin de semana contigo procura revisar sus cuadernos, guías de trabajo, no hablarle mal de su (exesposa- exesposo), incúlcale valores como el respeto, buen comportamiento en el comedor, el dormitorio, en la calle, la higiene, el orden. Recuerda : el papá infunde la confianza en si mismo, la madre infunde la ternura, no se te olvide esto porque de ello depende el bienestar futuro, que logre establecer buenas relaciones y adaptarse al ambiente del colegio, el trabajo y la familia.

Una vez diagnosticados y tratados, pueden ir muy bien en la escuela, si el pediatra, los maestros y los consejeros trabajan juntos y tu hijo tiene apoyo de la familia y los amigos, mejorará notablemente.
El tratamiento temprano ayuda al niño a crecer felizmente, aún con este trastorno.

Tomado de http://www.mipediatra.com.mx/atencion.htm

EL ACOMPAÑAMIENTO A LOS HIJOS


Las actividades diarias se pueden convertir en obstáculos para el encuentro entre padres e hijos. La fórmula es darles la importancia necesaria a esos espacios del día, entendiendo la necesidad de los niños de una asesoría permanente y de una guía incondicional.

“Los padres, tanto la mamá como el papá, deben ser testigos directos de los comportamientos del niño, pues es la edad de los 5 a los 12 años, donde el niño retiene la mayor cantidad de recuerdos de sus acompañantes y estos son determinantes para las conductas en la adolescencia y la adultez”, asegura Amalia Jiménez, sicóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana.

¿Muchas veces los padres se preguntan por qué tantas quejas del colegio?


No se han dado cuenta que sus hijos permanecen solos, en la jornada contraria al estudio, sin la autoridad de los padres, sin normas para su buen comportamiento o para la asesoría de los trabajos escolares, entonces los niños y niñas asisten a la institución sin siquiera haber abierto la maleta, no han observado el control diario, de hecho tampoco han estudiado para las evaluaciones.

Cuando el docente revisa los trabajos, con el objetivo de saber si comprendieron los temas vistos, dichos estudiantes esconden los útiles, inventan excusas, no hacen firmar las notas, tornándose una situación repetitiva, culminando con la pérdida del año escolar y las consecuentes dificultades de convivencia, ya que no se adaptan a las normas y exigencias institucionales.
De allí la importancia de estar presente, compensar el tiempo que no se dedica a los hijos entre semana, durante el día domingo, o cualquien otro momento, dialogar con ellos sobre sus vivencias, preocupaciones, preguntarles sobre sus tareas, justamente el tiempo perdido no se puede recuperar en el futuro, debido a que los niños se vuelven adolecentes y entran en una etapa de rebeldía, por otra parte prefieren tomar decisiones individuales, sin importar la censura de los padres y docentes.

Por lo anterior es necesario estar en contacto en esa evolución infantil, con el propósito de protegerlos de las malas amistades, accidentes, vicios, en fin, proporcionarles toda la atención posible para evitar los vacíos de la personalidad, los traumas y hasta las incursiones en el mundo de las drogas, el alcohol, el cigarrillo los cuales pudieron haberse incubado mientras los infantes o los adolescentes no tenían a ninguno de los padres a su lado para plantearles una inquietud en el momento preciso en que necesitaban formularla
















Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir con Twitter Compartir con Facebook Compartir con Google Buzz