lunes, 21 de febrero de 2011

EL AFECTO EN EL SER HUMANO


La verdadera naturaleza del afecto consiste en la capacidad de cada individuo para realizar un esfuerzo o trabajo en beneficio de los demás. Proporcionamos afecto cuando realizamos un trabajo concreto en beneficio de la supervivencia de otra persona u otro ser vivo. Ejemplo el amor por los hijos, se manifiesta en educarlos con valores, hábitos , darles afecto, acompañarlos en las etapas de desarrollo, para que sean bien aceptados por la sociedad.

Existen muchísimas formas de proporcionar afecto ya que una persona puede realizar trabajos muy diversos que sean en beneficio de los demás. Pensando en los hijos consiste en exigirles pautas de comportamiento aceptadas, el respeto, la cortesia, el control de las emociones para que sean bien recibidos dondequiera que vayan, proyectarles un futuro con éxito y sana convivencia.

Al interrogarnos si el afecto es una necesidad, no tenemos ningún problema en responder que sí. Si tratamos de explicar el por qué, nos damos cuenta que tenemos grandes dificultades para tratar de ofrecer un razonamiento comprensible. Si todos reconocemos la importancia del afecto en nuestras vidas pero no tenemos ni idea de lo que es, ni del porqué de su importancia, lo que ocurre es que nuestra experiencia cotidiana nos enseña cuánto necesitamos del afecto de los demás, pero hasta la fecha, nadie ha sido capaz de descifrar la verdadera naturaleza del afecto y en consecuencia, comprender la razón de su necesidad.

Nos preguntamos ¿Si un niño podría sobrevivir solo, a pesar de tener suficiente oxigeno, agua y alimentos? no, necesitaría además una familia que le proporcione afecto.

¿Si un niño recibe todo lo necesario más una familia, podrá sobrevivir? Sin ninguna duda; ya que todos los peligros que amenazan su supervivencia estarán "bajo control". Un niño no sólo necesita protección sino adquirir una gran cantidad de habilidades y conocimientos para sobrevivir, de modo que en el futuro necesite menos la ayuda de su familia, de ahí que, si los recibe pueda sobrevivir con mayor probabilidad.

Entonces, si el niño puede sobrevivir recibiendo el cuidado de su familia, ¿Qué hay del afecto? Algunos dirán no sirve, si no proporciona cariño. Es decir que no es suficiente con proteger, cuidar, curar y enseñar, sino que, además hay que hacerlo con afecto. ¿Puede cualquiera alimentar, curar, proteger y enseñar a un niño sin afecto?

Para ello debemos plantearnos ¿Por qué vivimos en grupos, por qué formamos familias? es decir por qué siempre vivimos agrupados? porque somos una especie social.

Lo que caracteriza la vida de las especies sociales es pues, la continua ayuda entre los individuos que conforman los grupos. Ayuda para la crianza, para la higiene, para la defensa. Los individuos de una especie social no sólo tienen que cuidar de sí mismos sino, también de los demás miembros de su grupo. Sólo así logran sobrevivir.

Decimos pues, que el déficit afectivo (o falta de afecto suficiente para vivir) es necesariamente, causa de enfermedades de todo tipo. Para vivir hay que trabajar y esto significa resolver un gran número de problemas y presiones que acechan y ponen en peligro nuestra supervivencia. Nadie puede escapar a estas tareas.

Los humanos hemos evolucionado hacia formas de vida altamente sociales, implicando que cada individuo es incapaz por sí mismo, de resolver la mayoría de sus problemas de supervivencia. Nuestra vida depende nos guste o no, de la ayuda de nuestros congéneres, según sea la ayuda recibida, nuestra vida puede ser más corta o más larga, llena de penalidades y enfermedades o gozar de buena salud y desarrollo.


Este artículo pretende hacer reflexionar sobe el afecto que le damos a nuestros hijos, qué calidad de tiempo les brindamos, cuál es el verdadero acompañamiento de los papás (género masculino) quien psicológicamente aporta la confianza y seguridad en el niño, realmente hablamos con ellos sobre sus temores, alegrías, vivencias cotidianas? Los conocemos? sabemos cuál es su comida predilecta, el juguete de su preferencia, su mejor amigo o amiga?

Todo esto porque el 80% aproximadamente de los estudiantes, pertenece a padres separados, con algunos pequeños encuentros durante los fines de semana, son niños y niñas indisciplinados, con baja auto-estima, ansiosos, agresivos, irresponsables, no se adpatan a las normas escolares, porque de hecho ni el padre ni la mdre les exigen normas en el hogar, esto les ocasiona indisposición y malestar con los compañeros y docentes, bajo rendimiento académico, desconfianza, entre otros.

En consecuencia los invito a dialogar un poco más con los hijos (hijas) conocerlos y acompañarlos en su proceso de crecimiento, para que mejoren la autoestima, se sientan amados, tranquilos, tolerantes y dispuestos para conciliar en caso de conflicto, tratarlos con expresiones tales como: Tú eres my importante para mí, te quiero mucho, estoy orgulloso (sa) de tí, me encanta tu inteligencia, eres muy capaz; entre otras, abrazarlos ( las) acariciarlos (las), de ello depende la convivencia pacífica y la armonía tanto en el hogar como en el colegio y por ende el éxito.



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